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Juan José Rodríguez afirma que la crisis de la familia es una crisis de santidad
La ponencia "Familia te toca a ti. Un reto compartido" a cargo de Juan José Rodríguez Vicente, Presidente del Foro de Laicos, ha dado paso esta mañana al Encuentro de Familias que se celebra en el Paseo de San Francisco de Badajoz y que pondrá fin al Congreso Diocesano de la Familia. En su ponencia Juan José Rodríguez hizo un llamamiento a la santidad personal para transformar a la sociedad. Partió señalando la complejidad de nuestro mundo, que es diverso heterogéneo, por lo que no podemos caer en análisis simples. "Pero la realidad, dijo, no es solamente compleja, es también cambiante y ambiguo porque las cosas no aparecen en estado puro, de ahí que se nos pida más que nunca la virtud de la tolerancia". El ponente afirmó que no podemos situarnos en una atalaya para contemplar el mundo el mundo, éste influye en nosotros más de lo que pensamos. Juan José Rodríguez señaló una serie de rasgos que dificultan la evangelización. El primero que citó es el secularismo, que lleva a muchas personas a no admitir otra realidad que la de este mundo. "Al perder el horizonte de Dios se pierden también los valores trascendentes". El secularismo trata de construir unja antropología sin Dios, sin Cristo. "incluso, aseguró, en muchos ambientes cuesta mostrarse católico, se intenta excluir a los católicos de la vida pública y establecer un relativismo como única postura compatible con la democracia.Otro rasgo señalado es el subjetivismo, que viene a proclamar que la única norma de conducta es la percepción personal. Rodríguez Vicente afirmó que el ateísmo se manifiesta con formas nuevas, "más que como negación de Dios, como indiferencia ante Dios". Sin embargo, matizó "mucha culpa la tenemos nosotros, los creyentes, como reconoce ya el Concilio vaticano II, que no damos testimonio con nuestra vida". "En este mundo, afirmó, tenemos que situar a la familia", que vive realidades contradictorias, ya que por un lado es la institución más valorada por los jóvenes y al mismo tiempo se está viendo atacada. "Solo en España, dijo, se provocan más de 80.000 abortos al año, miles de mujeres son maltratadas, muchos ancianos se encuentran solos, el divorcio alcanza niveles altísimos, 3 rupturas por cada 4 nuevos matrimonios, según el Instituto de Política Familiar". Para Juan José Rodríguez, la familia española no se libra de estas corrientes que dejan a Dios a un lado. El lenguaje se adapta a este relativismo moral, así al infanticidio se le llama aborto terapéutico, al adulterio aventura extramatrimonial… Hoy parece existir contradicción entre el vínculo matrimonial y la libertad personal, se reivindican espacios personales, escapadas individuales… que muchas veces rompen la relación. Además el consumismo está enquistado en nuestra vida y afecta enormemente a la familia. Los esposos tienen poco tiempo para ellos y el poco que tienen está cargado de actividad que limita la comunicación, y "sin comunicación no puede haber comunión". Para el ponente, "la destilación de la mentalidad dominante y los modelos familiares que proyectan, no ayuda a la que queremos formar aseguró el ponente. Pero este mundo no se salva desde fuera, tenemos que estar abiertos para asumir lo positivo y rechazar lo negativo, se trata de vivir en el mundo sin ser del mundo… Nosotros sabemos que cada persona es llamada por Dios para ir al mundo y dar frutos de santidad".En el transcurso de su intervención Juan José Rodríguez declaró que cada uno de nosotros no podemos hacer grandes cosas, pero sí podemos transformar nuestro corazón e influir en los ambientes que nos rodean. Rodríguez Vicente comenzó una segunda parte de la ponencia asegurando que podemos empezar por descubrir o redescubrir las maravillas que hemos recibido a través de nuestro bautismo. "Si cada mañana, dijo, dedicamos unos minutos a reflexionar sobre mi ser de Hijo de Dios, de hermano de Cristo, de templo del Espíritu santo, cambiaríamos nosotros y cambiaríamos el mundo sin necesidad de argumentaciones". Hizo una llamada a descubrir la verdad del matrimonio y de la familia como Iglesia doméstica, como comunidad íntima de vida y amor. Juan José Rodríguez afirmó que Dios nos llama a la santidad como padres, como hijos, como familias: "La santidad es la primera vocación a la que Dios nos llama, la verdadera crisis que tenemos es la crisis de santidad, la vida vivida desde Dios tiene fuerza transformadora". "En la medida, dijo, en que las familias seamos lo que somos, fundamento de la sociedad, santuario de la vida, Iglesia doméstica… seremos testimonio creíble en medio del mundo…Siendo lo que somos ya somos luz, ya somos sal, transparencia de Dios, y todo siendo conscientes de que es un don". Para finalizar señaló que solamente la comunión con Cristo garantiza los frutos apostólicos en nuestra vida. "Necesitamos estar enraizados en Dios, sólo en Dios está la fuente verdadera, es la fuente de la que brota la gracia… No podemos estar enraizados en Dios sin vida de oración, sin vida comunitaria, son vida sacramental, sin vida de formación". Terminó diciendo que no estamos solos, que Dios está con nosotros e hizo una llamada a ser testigos: "Los hombres de hoy no quieren maestros, quieren testigos, en esta sociedad pierde fuerza la palabra y la gana la imagen". |